El Mono: Terror Cómico y Sangriento de Osgood Perkins. Reseña sin Spoilers

Publicado el 18 de febrero de 2025, 18:15

Por: Miguel Angelino Toriz

La muertes es de lo único de lo que ninguno de nosotros podrá escapar, es inevitable así como es impredecible, puede llegar en cualquier momento y de la manera que menos lo esperas, Esta idea se explota en El Mono (The Monkey), la nueva película de Osgood Perkins, donde la muerte se desata como una maquinaria impredecible a través de un juguete aparentemente inofensivo. Basada en el relato corto de Stephen King publicado en 1980, esta historia juega con la inevitabilidad del destino, fusionando el horror con un humor negro que recuerda al cine de Quentin Tarantino y al suspenso y muertes de Final Destination.

Un juguete maldito y una hermandad rota

La película nos presenta a los gemelos Hal y Bill Shelburne (interpretados por Christian Convery en la infancia y Theo James siendo ambos en la adultez), quienes en su infancia encontraron un inquietante mono de cuerda con un tambor. Pronto descubren su aterrador poder: cada vez que se le da cuerda al juguete y toca su tambor, alguien muere de manera inesperada y brutal. Tras haber sufrido varias perdidas y diferencias entre ambos, Hal intenta dejar atrás el pasado, mientras que Bill se aferra al resentimiento, dando lugar a un conflicto que alimenta la tensión y profundiza en la fragilidad de los lazos familiares.

Un terror estilizado con humor negro

Desde su primera escena, The Monkey deja claro que no es una película de terror convencional, ya que opta por una narrativa que combina la sátira con una violencia exagerada, logrando que las muertes sean tan impactantes como entretenidas. La película juega con las expectativas del espectador, ofreciendo giros macabros, chistes de humor negro junto con muertes graficas, explicitas y bizarras.

En el reparto se encuentra la destacada actuación de Theo James (Divergente), quien interpreta el doble papel protagónico. Y cuenta además con la participación breve de Tatiana Maslany (She-Hulk) y Elijah Wood (El Señor de los Anillos). 

El encargado de adaptar este relato de Stephen King fue Osgood Perkins, quien ya ha demostrado su talento en películas como “The Blackcoat’s Daughter” y más recientemente en la aclamada “Longlegs: Coleccionista de almas” que se estrenó el año pasado, películas en las que imprime su sello en la atmósfera opresiva y en la tensión que se construye a fuego lento. Pero en esta ocasión Perkins adopta una estrategia diferente, explorando un terror más explícito y estilizado, con una fuerte influencia del cine de serie B y una estética que combina lo grotesco con lo satírico.

La película se burla de la tragedia mientras la abraza, explorando lo absurdo de la existencia con una mirada cínica. La mezcla de horror, humor y violencia extrema puede resultar irregular en algunos momentos, pero le otorga una identidad única a la película, pero muy alejada de su anterior trabajo, algo que podría no ser del agrado de todos sus fans, ya que su influencia parecería casi irreconocible. Sin embargo la película si cuenta con momentos con una atmosfera opresiva y psicodélica, así como con imágenes macabras y perturbadoras como las tuvo también "Longlegs". El director construye una atmósfera visualmente impactante, utilizando encuadres cerrados y una iluminación contrastante para resaltar el carácter inquietante del juguete. La música y los efectos de sonido juegan un papel crucial, aumentando la tensión en cada escena donde el tambor del mono resuena ominosamente, Además cabe mencionar que tambien es producida por el genio del terror James Wan.

Sin embargo, es en la cuestión de la historia donde podríamos encontrar la mayor flaqueza de la película, la cual no es para nada aburrida, pero pudo haber sido más memorable. Para empezar, a la película no le preocupa explicar y desarrollar el trasfondo de origen y poderes del muñeco, el cual aquí es solo una herramienta. Sino que la historia se sustenta en la conflictiva relación de ambos hermanos gemelos, uno muy controvertido, y otro exageradamente cruel. Si bien en las hermandades siempre pueden haber desacuerdos y peleas, insultos y humillaciones, en este caso parecen ser llevadas a un punto injustificable e irreconciliable, lo cual desencadena en las decisiones predecibles de ambos protagonistas, y tal vez poca empatía hacia estos. 

Únicamente se menciona al inicio de la película que El Mono fue, lamentablemente, una herencia de un padre a sus hijos antes de irse de sus vidas, un regalo que salió mal. Entre las habilidades que tiene este artefacto, además de causar muerte y destrucción con tan solo utilizarlo, se sabe que es indestructible, se teletransporta, y que parece tener conciencia y voluntad propia. Pero algo que no me quedó claro al ver la película es, sí el padre ya había provocado muertes accidentales después de regalar el juguete a sus hijos, como es que ni la madre ni los niños sabían de la destrucción que provocaba el muñeco, ni lo reconocieron al verlo. En teoría la madre debió estar enterada, pues el padre debió advertirles de las consecuencias antes de irse y dejar el muñeco en la casa sin intentar ocultarlo realmente. Pero bueno, dejando de lado ese agujero en la trama, la única explicación para esto que se me ocurre es que, el sujeto que vemos al inicio de la cinta no es el padre, sino talvez algún familiar anterior, o algún extraño que se encontró también con ese perturbador objeto. 

Un factor interesante habría sido conocer más sobre el origen de este diabólico invento y el por qué hacerlo con apariencia de Mono, pero como dije la película no se preocupa por esto, pues es solo una excusa para desarrollar la trama de los hermanos, y lo importante no es de donde viene, sino como se utiliza. Es así que la trama continua 15 años después, con el hermano introvertido y ahora paranoico tratando de alejarse de seres queridos para no sean blanco del peligro que lo acechó en su infancia. Pero su momentánea calma se vio interrumpida, cuando inusuales muertes comienzan a aparecer en el lugar donde creció y ahora tendrá que enfrentar sus temores del pasado mientras intenta reconectar con su familia. 

Cabe mencionar que uno de los puntos destacados de esta travesía es la manera en la que se mezcla el horror con lo absurdo, consiguiendo escenas de muerte tanto impactantes como divertidas. Y no solo en las secuencias sangrientas que podrían recordar a las de la saga de "Destino Final", sino también en los diálogos bien ejecutados que provocan risas inevitables en el espectador. En serio, pocas veces he escuchado carcajadas tan genuinas en una sala de cine. Uno de los mensajes de la película desde el inicio hasta el final es que la muerte es inevitable, es parte de la vida, y si no podemos hacer nada para detenerla, podemos tomarla con humor. 

En conclusión The Monkey no es relato de terror convencional; es una propuesta nueva que juega con la exageración y el caos, ofreciendo un espectáculo sangriento con una buena dosis de ironía. Osgood Perkins demuestra su versatilidad al apartarse de su estilo habitual para crear una experiencia cinematográfica que, aunque arriesgada, es disfrutable. Con un guion que desafía las convenciones del género y una dirección que equilibra el horror con la sátira, la película se erige como un título que vale la pena ver si disfrutas del terror, lo gore, la comedia, los monos, la sangre, la vida, etc. La película llega a cines este 20 de Febrero gracias a la distribuidora Corazón Films.

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