Por: Miguel Angelino Toriz

Un show que hizo vibrar la Ciudad de México
Royal Republic, una de las bandas más frenéticas de Malmö, Suecia, por fin visitó la Ciudad de México gracias a su participación en la edición número 25 del Vive Latino, además de ofrecer su primer show en solitario en el House of Vans. A pesar de un temblor que interrumpió la velada, la noche resultó en una experiencia con una energía incomparable. En esta crónica te contamos todos los detalles.
La banda Royal Republic, conformada por Adam Grahn (voz, guitarra), Per Andreasson (batería), Hannes Irengård (guitarra) y Jonas Almén (bajo, teclado), es una agrupación originaria de Suecia con un sonido frenético y cargado de energía, que podríamos catalogar dentro del hard rock, con influencias del nü-disco y el new wave. Gracias a este estilo tan distintivo, han ido cosechando un número considerable de fans a lo largo de su carrera de casi 20 años, han sido invitados a festivales internacionales como el Rock am Ring, y este año pisar por primera vez tierras mexicanas como parte del Vive Latino, donde fueron una de las bandas encargadas de cerrar la noche del sábado.
Pero afortunadamente para ellos y para sus fans en México, esta no fue su única presentación. El recinto House of Vans les abrió las puertas para llevar a cabo su primer concierto en solitario en el país. Sin embargo, al ser un evento gratuito de una banda poco conocida para el público general, la expectativa sobre la asistencia era incierta.
La apertura de puertas estaba programada para las 8:00 p.m., y desde horas antes algunos fans ya comenzaban a formarse en el lugar, que tiene una capacidad aproximada de mil personas. Para las 9:00 p.m., el recinto ya lucía lleno, con una audiencia conformada tanto por seguidores que llevaban años esperando ver a los autores de Getting Along y Superlove, como por curiosos que apenas los iban a descubrir. Estos últimos, sin duda, se llevaron una grata sorpresa al presenciar la energía de la banda y la conexión tan cercana que logran con su público.
El show comenzó con My House, tema de su más reciente álbum LoveCop. La atmósfera se encendió aún más con Getting Along, probablemente uno de sus temas más conocidos y explosivos. Luego siguió Baby, una canción muy movida donde la banda aprovecha para mostrar sus mejores pasos mientras tocan. Y cuando sonó Stop Movin, parecía que el ritmo no iba a bajar… pero al contrario de lo que dice la canción, la banda se detuvo repentinamente, dejando un momento de silencio inexplicable en el recinto. Con una señal le indicaron a la banda que bajara saliera del escenario, mientras el publico quedaba atónito y asustado, hasta que la seguridad del recinto le indicaba al publico que todos tenían que salir sin excepción. ¿Algo amenazaba la seguridad del recinto? ¿QUe encontraríamos afuera? ¿nos dejarían volver a entrar o ese fue el final del espectáculo? eran las preguntas que nos hacíamos mientras caminaba todo el publico hacia la salida.


¡Frenéticos y cercanos!
Ya en la calle, alguien indicó que se trataba de una alerta sísmica, aunque con toda vibra y ruido del concierto el temblor fue imperceptible. Mientras el publico esperaba en la calle, se vivió un momento íntimo con la banda, que permaneció afuera conviviendo con los fans junto con algunos miembros de su staff de seguridad. Para calmar a la banda y mostrar su apoyo, los asistentes comenzaron a corear “¡Oe oe oe... Royal, Royal!” y también “¡Royal, hermanos, ya son mexicanos!”. Así, la banda vivió oficialmente su primer “momento chilango”, ya que en Suecia este tipo de eventos sísmicos no suelen ocurrir.
Unos minutos después, las puertas del recinto se reabrieron. De la forma más ordenada posible, el público volvió a entrar, aunque en nuevas posiciones dentro de la pista. La banda también tomó unos minutos para prepararse (y echarse “una chelita pal susto”) antes de regresar al escenario y retomar el show justo donde se quedó: con Stop Movin. Como si celebraran haber sobrevivido la experiencia, siguieron con Back From the Dead y la frenética Full Steam Space Machine.
Demostrando también su versatilidad y sentido del humor, la banda presentó una versión acústica de Boomerang, muy distinta a la original. Aunque no se sabía cuánto tiempo les quedaba del show ni cuánto se había perdido por el incidente, el vocalista Adam se tomó un momento para estar aún más cerca del público: bajó del escenario, se adentró en la pista y eligió a una fan para ayudarlo a cantar Ain’t Got Time. Luego continuaron con dos de sus canciones más distintivas por su ritmo y energía: Fireman y Tommy-Gun.
Cabe mencionar que en varias ocasiones, entre canción y canción, la banda aprovechaba para tocar riffs icónicos de bandas de metal como Metallica y Slayer. Justo antes del último tema, Adam aprovechó para contarle al publico, que la banda juró que sin importar cuanto tiempo tuvieran disponible en su concierto, hay una canción que siempre incluyen en su repertorio, la cual es Battery, rindiendo un espectacular homenaje a Metallica, incluso con el mismo modelo de guitarra que usa James Hetfield.
Finalmente, Royal Republic cerró su concierto con RATA-TATA, otro tema pegajoso y vibrante que hizo saltar a todo el público del House of Vans. Pero la experiencia no terminó allí: incluso después del show, y tras lanzar regalos como plumillas y baquetas, la banda salió a convivir con los asistentes, tomándose fotos y selfies con todos los que se les acercaban.
Sin duda, desde esta primera noche, Royal Republic se presentó ante el público mexicano como una banda que vale la pena seguir por su energía, dinamismo y cercanía con los fans. Esperamos con ansias sus próximas visitas, en recintos aún más grandes.
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