Por: Miguel Angelino Toriz

Han pasado nueve años desde el estreno de la tercera película del Capitán América, y cinco desde la última vez que vimos a Chris Evans como Steve Rogers, quien al final de Avengers: Endgame pasó el manto y el escudo del Capitán América a su amigo Sam Wilson, interpretado por Anthony Mackie. Desde ese momento sabíamos que, tarde o temprano, tendríamos que ver a un Capitán América diferente, interpretado por un actor que no es del agrado de todos por fuera de cámara, y que en las películas del UCM no se había puesto mucho foco sobre él.
Unos años después, Falcon and the Winter Soldier nos mostró el primer vistazo a Sam Wilson portando el escudo, pero no sin antes explorar sus dudas y el proceso de aceptación que vivió antes de asumir la responsabilidad del título. La serie fue clave para preparar el terreno, mostrando cómo otro personaje tomó el manto de Capitán América y manchó el legado del escudo antes de que Sam finalmente lo reclamara.
Ahora, en 2025, llegó el momento de ver a Sam en acción como el nuevo Capitán América, en un UCM donde los héroes originales ya no están y una nueva generación debe ocupar sus lugares. Dado que el personaje no tuvo suficiente tiempo compartiendo pantalla con los héroes principales en películas anteriores, existía incertidumbre sobre cómo el público recibiría esta transición.
Personalmente, tras Endgame, pensé que no veríamos a este Capitán América hasta el próximo gran crossover, pero como aún faltan años para ello y las piezas deben ir acomodándose desde antes, Marvel decidió continuar la saga con una cuarta película. Afortunadamente, la serie previa ayudó a generar más empatía con el personaje de Sam, quien no estaba seguro de poder llenar los Zapatos de Steve Rogers, pero finalmente lo vemos ganarse el puesto.
Es importante destacar que esta no es una continuación directa de la trilogía anterior. En este universo Cinematográfico ya nada es totalmente individual, y Capitán América: Brave New World tenía la tarea de dar continuidad a eventos previos del UCM, como lo sucedido en Falcon and the Winter Soldier y la aparición de un Celestial en medio del océano. Además, en un movimiento que parece diseñado para atraer la atención del público, se decidió enfrentar a Sam contra un villano imponente: Thunderbolt Ross, quien aquí por fin se transforma en Red Hulk.
Para conectar al protagonista con estos personajes, la película aprovecha los acontecimientos de The Incredible Hulk (2008), cinta que, a pesar de contar con un Bruce Banner distinto al de Mark Ruffalo, es canónica, como lo vimos en la serie animada de What If, donde también se aprovechan estos eventos. Además tenemos el regreso de Samuel Sterns, ahora convertido en un villano similar a su contraparte de los comics, El Líder, interpretado nuevamente por Tim Blake Nelson, cuya transformación había sido insinuada en la película de 2008, tras un accidente en el que le cae sangre contaminada de Hulk en su cabeza, lo que hace que su cerebro mute.

Uno de los cambios más notorios es la interpretación de Thunderbolt Ross, ahora encarnado por Harrison Ford quien fue elegido para el rol despues del fallecimiento de William Hurt. Ford ofrece una actuación sólida, representando a un Ross mayor, ahora presidente de los Estados Unidos, quien debe lidiar con un posible conflicto mundial por el control de un nuevo recurso descubierto dentro del Celestial: el Adamantium.
Aunque Ford hace un gran trabajo, habría sido interesante ver cómo Hurt habría desarrollado al personaje en una historia que le da más profundidad. Mientras que en sus apariciones previas Ross era frío, casi como un robot, aquí lo vemos enfrentar presiones políticas, una relación fracturada con su hija, y el miedo ante la amenaza de un viejo enemigo que busca venganza.
Ese enemigo es Samuel Sterns, quien ahora mueve los hilos en la sombra, pero él no es un villano como otros antagonistas que buscan dominar el mundo, Sterns solo quiere destruir la vida de Ross. Su plan es una venganza personal, derivada del abuso que sufrió cuando Ross lo utilizó y mutó aún más su cerebro para su beneficio, para idear planes que lo condujeran a ganar su campaña para ser el Presidente de los Estados unidos, y posteriormente también le pidió desarrollar un medicamento para la enfermedad de su corazón. Pero cuando Ross no cumplió su promesa de liberarlo, Sterns ideó un plan, no para matarlo, sino para arruinar su vida y exponerlo.

Debido a estas conexiones con de The incredible Hulk, y que incluso se hace un recuento de los eventos al inicio de la cinta, es que la opinión mayoritaria que se puede escuchar es que esta es una secuela de Hulk disfrazada de una película del Capitán América, lo cual yo no estoy de acuerdo, ya que si esta idea fuera cierta, se sentiría necesaria la participación de Bruce Banner, lo cual no es así. No se siente que haya un espacio para un Bruce Banner ausente, ya que el villano principal es Samuel Sterns, el cual ni siquiera es una gran amenaza para el mundo, como tampoco lo parecía en su primera aparición. En este regreso su único objetivo es vengarse de Ross. La transformación de Thaddeus en Red Hulk es de hecho un castigo que le hizo Sterns, no una acción que pidiera Ross para cazar a Hulk como ocurrió en los cómics, por lo que enfrentar a Banner contra este adversario también habría resultado en algo anticlimático, y que le quitaría peso a Sam dentro de su película.
En términos generales, Capitán América: Brave New World es un capítulo interesante dentro del UCM, pero como película se siente extraña. La trama política está bien planteada, al igual que en entregas previas del Capitán América, pero su ejecución visual deja que desear. Las secuencias no son tan memorables ni impactantes como en El Soldado del Invierno, y la iluminación es excesivamente gris, lo que desluce la cinematografía. Curiosamente, la serie Falcon and the Winter Soldier tenía un estilo visual más vibrante y disfrutable.
Sin embargo, considero que sí cuidó algunos aspectos del VFX, ya que la textura de Hulk Rojo parece más trabajada que la de el Hulk de Mark Ruffalo, y hasta me recuerda a aquel gigante esmeralda desatado que vimos en The Incredible Hulk. En cuanto al desarrollo de Sam como Capitán América, tal vez hubiera sido agradable ver un poco de su paso a inicial a aceptarse como el Cap, y algún homenaje o mención a Steve solo para darle continuidad a esta película con las anteriores, sin embargo eso lo vimos ya en su serie precuela, y en el UCM no podemos pedir ya individualidad. Todo es parte de la continuidad, y es necesario ver cada proyecto si quieres conocer todos los detalles, como por ejemplo cómo empezó la relación de Sam con Isaiah Bradley, quien tuvo una participación más grande de la que esperaba.
En conclusión Captain America Brave new world es una cinta disfrutable e imperdible si eres un fiel seguidor de la continuidad del UCM. Pero hay que reconocer que es una historia armada de muchas tramas diferentes en las que ninguna tiene demasiado impacto o repercusiones. Entre las virtudes que tiene y lo que deja es la reintroducción de personajes para el futuro, demostrando que no importa cuanto tiempo pase, Marvel puede aprovechar cuando quiera las tramas abiertas que ha ido sembrando. También nos entrega un thriller político interesante y bien abordado en el tema del conflicto por el Adamantium. y ver por fin en acción a Sam como el Cap de una posible futura alineación de Los Nuevos Vengadores, lo cual no sabemos cuánto pueda durar, pues se avecina el evento multiversal que traerá de vuelta diferentes versiones de los viejos conocidos, y que podría culminar en un reinicio para todos los personajes.
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